Este proyecto, el cual titulé la bella inocencia, lo realicé en el 2004, tiene un lugar especial por tratarse de mi primer trabajo en carbón.
Como siempre sucede, cuando uno inicia una nueva técnica de dibujo, para el caso, carbón sobre papel fabriano gris, se desbordan los deseos por hacer la mejor obra del mundo.
La búsqueda de los materiales, la clase y el color del papel fueron muy importantes, las tizas y los lápices de carbón, algo más... algo falta.
Después la elección del tema, que hacer -un clásico, por supuesto- solo que... un vistazo a los libros, las revistas, las imágenes, me encontré una niña, hermosa por la solemnidad de su pose, su cabello cortado sin forma, no peinado, lizo al frente con agua probablemente, su atuendo un collar artesanal de dos hilos elaborado con hueso y barro, un cobertor la cubre para no tener frío, complementa su atuendo por supuesto, la frágil mano que detiene el tapado como el mejor de los prendedores y apuntala esa bella inocencia como una cuña.
Como siempre sucede, cuando uno inicia una nueva técnica de dibujo, para el caso, carbón sobre papel fabriano gris, se desbordan los deseos por hacer la mejor obra del mundo.
La búsqueda de los materiales, la clase y el color del papel fueron muy importantes, las tizas y los lápices de carbón, algo más... algo falta.
Después la elección del tema, que hacer -un clásico, por supuesto- solo que... un vistazo a los libros, las revistas, las imágenes, me encontré una niña, hermosa por la solemnidad de su pose, su cabello cortado sin forma, no peinado, lizo al frente con agua probablemente, su atuendo un collar artesanal de dos hilos elaborado con hueso y barro, un cobertor la cubre para no tener frío, complementa su atuendo por supuesto, la frágil mano que detiene el tapado como el mejor de los prendedores y apuntala esa bella inocencia como una cuña.

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