Para continuar, se dice que el reconocido escultor Miguel Angel Buonarroti, utilizó una misma hoja con la misma imagen de los dos lados, para crear la simetría entre estos dos ignoti, y los plasmó en su ya famoso fresco de la capilla sixtina.
Como siempre, primero los dibujé y después empecé a tener curiosidad por saber un poco más de estos gigantes desnudos .
El porque eran conocidos como ignuti, sin más preámbulo, resulta que esta palabra deriva del latín ignuti y del italiano ignoti, su traducción al castellano es la palabra ignoto algo así como el común, el don nadie, el desconocido, el que no tiene jerarquía, el ordinario, etc.
Sin embargo, llama la atención que están ubicados entre las síbilas y los profetas, personajes reconocidos dentro de las iconografías pagana y cristiana, el ya famoso escultor los pintó únicamente para que detuvieran los medallones de bronce y las hojas de laurel, símbolos de reconocimiento para las figuras iconográficas.
Por cierto, el citado escultor se valió de una técnica pictoríca -bastante empleada en ese tiempo- llamada trampantojos o trampa ante el ojo,- con el propósito de dar un efecto de volumen o de tres dimensiones y así obtener una óptima falsa perspectiva además de otros efectos ópticos, considerados por algunos como un toque de buen humor.
Cada uno de los paneles y de las figuras tienen un orden de tiempo y jerarquía, por eso, conocedores del tema concluyen que estas figuras representan -para este gran artista de todos los tiempos- una humanidad joven, fuerte y vigorosa. En lo personal, son un reto para aprender dibujar la figura humana.
Como siempre, primero los dibujé y después empecé a tener curiosidad por saber un poco más de estos gigantes desnudos .
El porque eran conocidos como ignuti, sin más preámbulo, resulta que esta palabra deriva del latín ignuti y del italiano ignoti, su traducción al castellano es la palabra ignoto algo así como el común, el don nadie, el desconocido, el que no tiene jerarquía, el ordinario, etc.
Sin embargo, llama la atención que están ubicados entre las síbilas y los profetas, personajes reconocidos dentro de las iconografías pagana y cristiana, el ya famoso escultor los pintó únicamente para que detuvieran los medallones de bronce y las hojas de laurel, símbolos de reconocimiento para las figuras iconográficas.
Por cierto, el citado escultor se valió de una técnica pictoríca -bastante empleada en ese tiempo- llamada trampantojos o trampa ante el ojo,- con el propósito de dar un efecto de volumen o de tres dimensiones y así obtener una óptima falsa perspectiva además de otros efectos ópticos, considerados por algunos como un toque de buen humor.
Cada uno de los paneles y de las figuras tienen un orden de tiempo y jerarquía, por eso, conocedores del tema concluyen que estas figuras representan -para este gran artista de todos los tiempos- una humanidad joven, fuerte y vigorosa. En lo personal, son un reto para aprender dibujar la figura humana.

No hay comentarios:
Publicar un comentario