Un fin de semana, de paseo por una plaza de la colonia Roma, llamó mi atención un libro con una hermosa sonrisa, la portada tenía un primer plano del rostro más famoso del mundo, la Monalisa de la autoría del gran pintor Leonardo Da Vinci.Sin más, decidí que algún día dibujaría ese bello rostro, y mi siguiente ejercicio en carbón, en efecto trató sobre este famoso retrato.
En el proceso, me encontré algunas sorpresas, una de ellas fue el velo que contiene el cabello de la Gioconda y otra gran sorpresa es la indefinición de la boca, pues al tratar de esbozar y definir la sonrisa resultó un verdadero paradigma.
El tiempo que me llevó hacer este ejercicio, fue de aproximadamente seis meses, aclaro que el papel contiene algodón lo cual obliga a no tener errores, pues al marcar el lienzo con la tiza de carbón no hay manera de borrar.

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